La tradición editorial en España es relativamente escasa por lo que se refiere a la literatura de montaña, hecho que contrasta con la activa producción y preocupación editorial en la península, especialmente en Barcelona y Madrid, en diversas épocas. A partir de las notas de Enric Faura, resumimos brevemente el panorama de la edición de montaña en lengua castellana desde la década de 1940.
En la década de 1940, tres editoriales de Barcelona se destacan especialmente en el campo de la edición de libros de montaña. Por una parte, la editorial Aymà publica Montañas en llamas de Luis Trenker, con ilustraciones de Gustave Doré. Asimismo, Seix y Barral irrumpe con la publicación de numerosas obras de literatura de montaña, entre las que destacaca Karakoram-Himalaya de André Roch. Por otra parte, el editor Luis de Caralt es quien se dedica con mayor ímpetu a la publicación de textos de carácter narrativo.
En la década de 1950 se inicia una primera época de oro en la edición de montaña en castellano a partir del nacimiento de la colección Edelweis de la editorial Juventud, que publica los los textos más importantes de la época. Desgraciadamente, aunque no interrumpió su actividad, a partir de los años sesenta la editorial Juventud empezaría a perder el interés por las publicaciones de montaña, y dejaría pasar la oportunidad de que su colección alcanzara el nivel de la mítica colección Sempervivum de la editorial francesa Arthaud, referencia del momento.
Durante la década de 1960, el ritmo de edición fue irregular y se mantuvo bajo mínimos. La editorial Bruguera parece interesarse tímidamente por la literatura de montaña, pero tras la publicación de un libro de Bonatti se desvanece su interés. Por su parte, la editorial Labor, dentro de una colección de viajes, edita algunos textos del británico Tom Longstaff o de Herbert Tichy.
A partir de la década de 1970, se inicia una segunda época de florecimiento de la edición de montaña, gracias fundamentalmente a Ramon Julià y su labor desde RM. Además de publicar numerosas obras de Reinhold Messner, Boningthon, Audoubert u otros alpinistas célebres, en el plano estrictamente literario traduce otras obras de gran importancia: Lionel Terray, Gaston Rébuffat, Hiebeler, Patrice de Bellefon o Georges Sonnier, entre otros. Con la desaparición de RM, la editorial Martinez Roca absorvería buena parte de su fondo, y continuaría con las reediciones, así como emprendería nuevos lanzamientos. En 1973, Plaza y Janés, en una colección de bolsillo, publica la obra más importante del autor suizo C. F.Ramuz, Cumbres de espanto, que ya contaba con una edición anterior de 1942.
Alfaguara y Grijalbo también dedicarían con posterioridad algunos de sus títulos a la literatura de montaña, pero no es hasta la aparición de las primeras ediciones de Desnivel a principios de la década de 1990 cuando se retoma, al menos por continuidad y cantidad, la labor de edición de literatura de montaña.